No la pude ver en el pasado Festival de Sitges y tenía curiosidad. Curosidad satisfecha. A veces intuyes intereses personales afines a tu trayectoria y te equivocas. Obsession es uno de esos errores que no sé si son permitibles ya con mi poco tiempo diario y mi experiencia.
Los orígenes del concepto me interesaban, y mucho. Porque obsesiones cotidianas forman parte de nuetra subjetividad y son prácticamente imposibles de gestionar. Acudimos a amigos, psicólogos, psiquiatras y al final o estamos enfermos de manual o es que no tenemos la inteligencia para gestionarlas. El amor platónico hacia el otro es un origen interesante. A partir de aquí, entiendo que estamos en el género fantástico y lo que va poco a poco armándose es una trituradora maquievélica de mujer que los va aniquilando a todos. No pasa nada, habría podido hacerse de diferente manera, seguro, pero las elecciones son éstas. A pasar página
Pero quizás haya válido la pena. Por el desubrimiento de otro nombre, esa chica joven Inde Navarrette que me encanta. Sin ella, Obsession queda en agua de borrajas, en nada, en fracaso estrepitoso. Hab´ra que ver como evoluciona pero Inde tiene el talento, la fuerza, el coraje y la belleza armada para estar presente en el futuro de la industria.
Por tanto, Obsession se convierte en mi imaginario colectivo en un despliegue interno de lo de siempre, mi obsesión por seguir lo que creo que me va a gustar. No sé, quizás me hago mayor ya.