Depende de los momentos y depende las situaciones. De las elecciones. De la capacidad de tener el momento y espacio para coger aire y reafirmarse en las creencias. Toda la vida depende de ello, de la trazabilidad personal a las que nos enfrentamos cada día, a la bofetada que nos da el espejo al mirarnos de frente y decirnos todo lo que se ve en una milésima de segundo. Y a la reacción a lo que vemos, somos, sentimos, oímos y tocamos.
Este blog está anclado en la piel de la cultura, en el acercamiento humano a todas las historias que puedan llegarnos a través del cine y sus creadores. Voy a ráfagas a veces, lo sé, y voy a contracorriente muchas veces, pero también tengo la certeza y la tranquilidad que el ancla está amarrada en buen puerto y puedo volver, si me dejan, cuando pueda y quiera. Me salté Donostia porque el corazón y la mente hay que acercarlos pero llego a Sitges fresco, airoso y con ganas de disfrutar en ese santuario de originalidad creado en el calor del mar meditérraneo.
Sitges 2026 me vuelve a encontrar en lo que creo que fui, un joven al que no le dijeron lo que tenía que hacer sino que buscó por su cuenta lo que debía hacer gracias a muchos y muchas presencias cercanas que tuvo en su recorrido. Ahí estarán todos, en mi acreditación, en mis sesiones, en mis escritos. A todos ellos os quiero dar las gracias de nuevo, os quiero con las manos abiertas.